Entrevista a Miguel Ayuso
 


Entrevista a
Miguel Ayuso Fernández

Miguel Ayuso Fernández nació en Campanario en 1934, y no nos alcanza la memoria de una Semana Santa sin sus centros de flores para los cultos al Nazareno y para su paso el día de Jueves Santo.

¿Desde que año llevas inscrito en nuestra Hermandad?
Hace tantos años que ni lo recuerdo. Estuve estudiando en Badajoz, luego nos fuimos a  Madrid, después estuve ejerciendo en Cádiz y cuando ya me asenté en Campanario es cuando participé más activamente.

¿Por qué te apuntaste en la Hermandad?
Nos apuntamos por tradición, porque mi padre era también de la hermandad. Mi hermano Paco y yo fuimos hermanos desde que tuvimos uso de razón.

¿Cómo participabas en
la Semana Santa?
Hacíamos de todo, teníamos la llave de la Ermita de los Mártires, y antes de que empezasen las procesiones preparábamos las imágenes. Las imágenes pesaban mucho y por eso las bajábamos desde la Parroquia en un carro manual, que era el que usaba Paco Casasola para llevar las cosas desde su casa a la tienda que tenía. Cuando Paco cerró la tienda me quedé yo con el carro y ha estado hasta hace poco tiempo en mi cochera.

¿Antes también colocabas las flores?
Sí, eso lo llevo haciendo desde que me instalé definitivamente en Campanario. Siempre colaboraba en lo que podía, colocando las flores en el paso, vistiendo al Nazareno, yendo a por las varas de olivo a la casa de Manolo Sánchez para la procesión del Prendimiento, etc.

¿Qué grupo de gente os juntabais para preparar las cosas?
Hacíamos muy buen equipo Urbano, Paco Casasola, Antonio Donoso, etc. Estábamos muy unidos. Recuerdo que Alejandro el cartero, cuando se estropeaba alguna imagen las retocaba, hasta hizo dos dedos del Cristo de la Expiación, y quedaron fenomenal, era un artista. Don Juan Antonio el párroco, se llevaba todos los candelabros y los limpiaba y arreglaba en su casa. Después, Don Pedro Morillo-Velarde también tenía muy buenas ideas, pero ya delegaba para ponerlas en ejecución. Era todo corazón, una persona muy cariñosa.

¿Te vestías de nazareno?
Sí, cuando pequeño me vestía en todas las procesiones, tengo trajes de todas las hermandades, pero ahora ya no, ahora ya les he dejado los trajes a mis hijos. Ya asisto a las procesiones, pero de paisano.

¿Cómo se vivía antes
la Semana Santa?
Antes era diferente, Paco Casasola quería que fuese la gente en fila, era muy estricto, creo que cada Semana Santa perdía de tres a cuatro kilos de moverse organizando a la gente, pero era así porque vivía y se desvivía por la Semana Santa.
La Semana Santa se vivía de forma distinta, con otra intensidad, sobre todo la procesión de la Virgen de la Soledad, que iba en absoluto silencio.
Pasábamos toda la noche de Jueves Santo en la Ermita, para velar la imagen, hacíamos turnos y en la sacristía charlábamos.

¿Qué cambiarías para mejorar
la Semana Santa?
Me gustaría que los pasos no llevaran tantas flores, porque creo que es un gasto excesivo. Antes no se ponía tanta ornamentación, sólo se ponían algunos centros y también quedaban muy bien, y sería conveniente repartir ese dinero para los más necesitados, sobre todo en tiempos de crisis, que desgraciadamente hay mucha gente necesitada. Antes se repartían mantas, se entregaba comida, etc. y esa labor de la hermandad se ha perdido.
La Semana Santa debería ser más recogimiento, más sentimiento, y ahora es espectáculo y más folclore, no se vive igual. A la gente le interesa que acabe pronto la procesión para irse al bar o a la viña.  La Semana Santa es para vivirla, es la semana de Pasión, y se está perdiendo el sentido que tiene. Cada vez estamos menos dispuestos a sacrificarnos.

 
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